Art Residence Aley

ARA- Arte para combatir la Guerra

Art Resicence Aley (ARA) es un espacio creado y dirigido desde julio de 2011 por la ingeniera Raghad Mardini, quien se hizo cargo de la restauración de un establo de más de 200 años
en la rmardiniegión de Aley, que había quedado en ruinas tras la Guerra Civil de Libia. Dicha restauración incluyó la limpieza y la reinstalación de la piedra para mantener el antiguo espíritu del lugar, además de una chimenea, una cocina moderna y la acomodación de los dormitorios para que sea práctico para los residentes. La obra se concluyó en junio de 2012.

Al tener reconstruido el establecimiento, Raghad Mardini invitó al calígrafo Ziad Talhouk, amigo y propietario del establo. Mientras este vivía en el establecimiento en Aley, Raghad comenzó a acoger reuniones informales de artistas sirios forjando así la idea de la Residencia de Arte.

Raghad dijo que el retiro en Aley tenía un ambiente especial. “Dentro de las paredes de la residencia, no sentimos nostalgia. Es como si estubiéramos en Siria. Este es un lugar en el que nos comunicamos, intercambiamos ideas, hacemos amigos y construimos puentes. Está abierto a todas las posibilidades para los artistas “.

Raghad pretendía crear un eco-sistema artístico como el que ella había vivido en Damasco para ofrecer un lugar de refugio y libre creación a los jóvenes artistas sirios que han sufrido traumas debido a los estragos de la guerra. Es en este establo reconstruido después de la guerra libanesa donde se aíslan del conflicto y pueden canalizar su arte al encontrarse en este colectivo de iguales.

Se trata de artistas jóvenes que huyen de una guerra cada vez más brutal. Sus escuelas y universidades fueron bombardeadas, sus casas y estudios fueron saqueados o incendiados y los medios por los que habian comercializado su trabajo se detuvieron. Muchos de los artistas que Raghad llegó a conocer no fueron capaces de producir o crear durante mucho tiempo debido a que estaban viviendo en cuartos pequeños, estrechos, y tenían obstáculos físicos y psicológicos que superar.

“A todos les encantaba permanecer en el lugar, expresar sus sentimientos, lo que está pasando, lo que han presenciado, y lo que quieren para su país”, dice Raghad.

La Residencia de Arte ha sido anfitriona de  24 artistas de diversas partes de Siria y de diversos orígenes étnicos. La mayoría de ellos son hombres jóvenes que no quieren ser forzados a unirse a los militares en Siria, pero también hay mujeres que son conocedoras de este proyecto y quieren contribuir. La residencia ofrece un espacio para que puedan procesar lo que vieron y experimentaron en Siria.

“Logística, emocional, psicológicamente había barreras para ellos. Así que les ofrecí alojamiento, los materiales y dinero. Les di un entorno protegido en el que se sintieran libres y seguros para trabajar. Les dije que expresaran lo que han visto y vivido de la forma que elijan “.

Los artistas se quedan en la residencia de forma gratuita y  Raghad les proporciona materiales artísticos, conexiones con galerías o ayuda en la búsqueda de becas para continuar sus estudios.

A la vez que se formó este hogar de artistas, se grabó una película al respecto, Art of resilence, que explica detalladamente todo lo que vivieron dichos artistas y testimonia cómo estos, a partir de su arte, se vuelven a sentir reinsertados en una sociedad que les ha hecho ver que no todo es como se presenta idílicamente en occidente, al contrario, han vivido la precariedad y han sufridos los terrores de una guerra que parece que nunca termina.

ARA, igual que Mansió y Batroun Proyectos, es una organización sin ánimo de lucro que no pretende desarrollar un diálogo transfronterizo formando una plataforma interactiva en curso entre los artistas sirios y el mundo. Proporcionan un espacio y la oportunidad para que los talentos emergentes puedan expresarse y crear libremente, permitiendo a los artistas una conexión con las redes locales y regionales. El resultado es un foro único de obras de arte sirio que pretende llegar a un público más amplio y que estas se desarrollen en un ambiente de libertad de expresión.

Cada dos o cuatro semanas dos jóvenes artistas sirios tenían la oportunidad de vivir y trabajar en ARA, donde contaban con todo tipo de materiales y con un entorno creativo íntimo, en el que ellos son capaces de conectar entre sí y evolucionar en su creación artística. Esta organización pretende crear una colección única de arte sirio a partir de este momento crucial de su historia, a través de las obras que ellos crean allí, después de la vivencia bélica y el impacto que esta les ha generado. Este hecho se quiere documentar con un libro en el que se incluyen las obras y los perfiles de los artistas, a partir de los cuales, con la colaboración de otros socios culturales, quieren hacer exposiciones de arte contemporáneo, tanto a nivel local como en el resto del mundo. A cambio, cada artista deja tras de sí una pieza de su arte al final de su estancia, contribuyendo de esta forma a la creación de una colección con la que Mardini espera transformar el establo en un museo de arte sirio.

Para los artistas que viven y trabajan en ARA, la residencia ofrece más que la oportunidad de reconocimiento profesional; ofrece un espacio seguro para recuperarse de los traumas psicológicos de la guerra.

“ARA es como un hospital”, dice Muases (artista refugiado en ARA). “Vienes con heridas, descansar por un tiempo, pensar y trabajar con el fin de recuperarte. Y cuando te sientes preparado para enfrentarte al mundo real otra vez, sales fuera y tratas de mejorarlo “.

C.C.R

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